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Más allá de la playa
10 planes para hacer en 10 destinos caribeños
Por Redacción Ladevi   |  
09 de Junio de 2016

La playa es el común denominador de todos los destinos caribeños y el objetivo esencial para cualquier viajero que desembarca en esos confines paradisíacos. ¿Pero qué otras propuestas ofrecen? Les contamos las actividades para hacer en cada lugar, que los hace únicos y diferentes entre sí.

EN JAMAICA, RENDIRLE TRIBUTO A BOB MARLEY. 

“Creamos música tan contagiosa que se propaga alrededor del mundo”, dicen los jamaiquinos a propósito del ska de los 60 y del reggae de los 70.

Esta vez nos sumergimos en ese mundo de cadencia acompasada y ritmo pegadizo para tomar algunos de los tours que se organizan en la isla bajo dicho tema. Muchos salen de Ocho Ríos y desembarcan en Saint Ann Parish, donde se encuentra el mausoleo de Bob Marley, desandando un camino sinuoso y enmarcado por el verdor de la naturaleza. Cabe la posibilidad de extender el circuito hasta Kingston para visitar el museo (son cinco horas en total).

Sobre el mausoleo hay que decir que se trata de la casa natal de Marley, rodeada de árboles frutales, plantas de café y cultivos de marihuana, donde yacen los restos del cantante, así como los de su madre y hermano. Si bien consta de dos salas, donde componía, comía y dormía, el lugar conserva una mística especial que se enciende con las leyendas, la muestra de cariño de sus fans y los acordes del reggae.

En cuanto al museo, se ofrece un tour de 1 hora 15 minutos que incluye la visita a la morada principal ocupada por el artista en 1981 y al estudio de grabación.

Además de estos lugares, se organizan en la isla eventos que rinden tributo a la leyenda del reggae: uno de ellos es Bob Marley Birthday Bash, que se desarrollará del 1° al 6 de febrero de 2017 en Negril, y que desplegará música, pero también otras expresiones artísticas y gastronómicas.

EN CUBA, CONOCER SU RICA HISTORIA VISITANDO SUS CIUDADES.

Epicentro de la historia cubana, La Habana anida un pasado sumamente rico y bien conservado que se deja ver en sus edificios, autos y también en su gente que amigablemente le regala al visitante algún relato.

Comenzamos con un recorrido a pie por el Centro Histórico de La Habana Vieja, Patrimonio Cultural de la Humanidad y muestra acabada de la arquitectura colonial. El Castillo de los Tres Reyes del Morro, la Catedral, el Malecón y el Capitolio forman parte del listado de sitios de interés clásicos. Pero entre los imprescindibles están la Plaza y el Museo de la Revolución para ayudarnos a comprender el proceso histórico que transitó Cuba.

La premisa es completar este viaje hacia el pasado con una travesía que traspase los límites de la capital. Santa Clara, por caso, conserva las huellas de las guerras de liberación y el memorial de Ernesto Che Guevara, así como los restos de varios compañeros de lucha. Cerca están Cienfuegos y Trinidad: la primera detenta la huella francesa en su configuración citadina, y la segunda es un tesoro histórico a cielo abierto. Hacia el mismo sentido, en dirección este encontramos más ciudades en las que vale la pena detenerse: Camagüey, cuna de importantes personalidades y sede de hechos históricos; y Santiago de Cuba, con el cementerio donde yacen los restos de José Martí, el Museo Histórico 26 de Julio y la Granjita Siboney, escenarios de la lucha encabezada por Fidel Castro. Con Bayamo y Baracoa cerramos el derrotero.

EN EL CARIBE MEXICANOS, DESCUBRIR LAS RUINAS MAYAS. 

El legado maya se puede palpar en varios lugares, pero hoy nos ocuparemos de los que despuntan en la península de Yucatán. La civilización conformó un imperio con importantes desarrollos, en especial en las ramas de la escritura, el arte, la arquitectura, la matemática y la astronomía.

Hay tres sitios imperdibles para conocer en la zona: Chichén Itzá, Tulum y Cobá. El primero consta de dos sectores para visitar: uno es el Chichén viejo, donde se encuentra el Edificio de las Monjas y la iglesia, y el Caracol, de planta cilíndrica, que servía como observatorio astronómico. El otro sector es el Chichén maya-tolteca. Allí, frente a la plaza ceremonial, se erige el Castillo o Pirámide de Kukulkán, el Templo de los Guerreros o de las Mil Columnas y el Juego de Pelota.

Por su parte, Tulum se emplaza sobre el Caribe, con lo cual es posible terminar el recorrido con un momento relajado en la playa. Esta fortaleza maya, que tuvo su apogeo cerca del año 1200, consta del Templo de los Frescos, donde se presentan las serpientes mitológicas; y El Castillo, con funciones ceremoniales y también de faro.

Cobá, por último, fue uno de los asentamientos más importantes del período clásico al albergar a unos 50 mil habitantes. Allí se levanta la pirámide más alta de la península de Yucatán, de 40 m., con lo cual si el visitante se anima a treparla obtiene como recompensa una vista increíble de la zona.

EN SAINT LUCIA, DISFRUTAR DE LA AVENTURA EN LA SELVA Y LA MONTAÑA. 

Bendecida por la madre naturaleza y materializada en selvas, montañas y volcanes, Saint Lucia promete adrenalina sin límite. Los cerros Piton, que se levantan en el sur de la isla, desafían a una escalada cuyos pasos intermedios son plantaciones de cacao, azúcar y banana. El sendero completo puede durar entre cuatro y cinco horas de ascenso, pero como corolario accedemos a una panorámica única de la isla y el mar.

Otra alternativa es animarse a la tirolesa, la cual se localiza en Petit Piton, para obtener vistas del histórico enclave de Sufriere y del mar Caribe.

Asimismo, en la zona es posible realizar una excursión en mountain bike hasta una antigua plantación de azúcar. Hay varios senderos con diferentes grados de dificultad.

La costa este también puede explorarse en bicicleta por la selva hasta la cascada de Dennery, para refrescarse y luego continuar camino bordeando el mar.

Rainforest Adventures, en Bobonneu, compila varias actividades de aventura y paseos para toda la familia, ya que cuenta con un cablecarril que circula por la selva, una tirolesa con 18 plataformas, programas de birdwatching y caminatas por la geografía selvática.

EN REPÚBLICA DOMINICANA, BAILAR MERENGUE Y BACHATA. 

El ritmo se adueña de cualquier cuerpo y lo impulsa a dar varios pasos de baile. Así es el merengue, el género musical originario de República Dominicana, que se manifiesta a través del acordeón, la güira y la tambora, la tríada de instrumentos que refleja la síntesis de tres culturas: española que nos lega el acordeón, los indios taínos (la güira) y los africanos (la tambora).

Nacido en el siglo XIX, el merengue fue mutando con el tiempo y según los lugares. Hoy se lo identifica con la región del Cibao, ocupada por las provincias de Santiago y Puerto Plata.

En Santiago de los Caballeros es posible visitar el Centro de la Cultura donde habitualmente suelen presentarse variados espectáculos artísticos. Cuando cae la noche el paseo debe continuar por la Calle del Sol, con restaurantes, bares y propuestas para tomar contacto con el merengue.

En Puerto Plata la movida del merengue suele presentarse en las terrazas, donde se baila hasta muy tarde. También bachata y salsa.

Samaná es otro importante polo turístico donde animarse a dar algunos pasos de esta danza. En Las Galeras es habitual que después de la playa la gente se dé cita en la calle Principal para disfrutar del baile.

EN ST. MARTIN, DELEITARSE CON LOS PLATOS LOCALES. 

La combinación de recetas e ingredientes locales sumados al savoir-faire europeo y la larga tradición gastronómica francesa le otorgan a St. Martin el mote de capital culinaria del Caribe.

Pescados y mariscos son protagonistas de la mayoría de los platos, preparados en buñuelos como entrada o acompañando una ensalada, court bouillon o sopa de pescado, pasteles rellenos de camarones, y propuestas a base de langosta.

Todos los platos, incluyendo algunos hechos con cerdo y cordero, son bien condimentados con especias locales, salsas con espíritu creole y frutos tropicales.

Los restaurantes se concentran en Anse Marcel, los cuales están rodeados por jardines tropicales y por la marina; Baie Nettlé, situado entre el mar y la laguna; Orient Bay, que se levantan sobre la playa; y en mayor proporción en Grand Case, la meca de la cocina en St. Martin, donde todos los martes de enero a abril se concentra la movida a partir de las 18.

Como souvenir es posible llevarse una delicia local: una botella de Guavaberry, tradicional licor producido con ron, azúcar negra y frutos de guavaberrys que crecen en forma salvaje en el centro de la isla.

EN COLOMBIA, PARTICIPAR DE LA MOVIDA NOCTURNA. 

Con espíritu alegre, además de siempre predispuestos a entablar una conversación y a hacerse amigos, los colombianos reciben a los visitantes con los brazos abiertos. Y los invitan a disfrutar de la noche, muy animada en la mayoría de los destinos turísticos.

Comenzamos por Bogotá, que ostenta varios espacios a ese fin: Parque de la 93 y la Zona Rosa concitan el interés de los noctámbulos. Pero si hay un sitio imperdible en el derrotero es Andrés carne de Res, un bar muy particular con una curiosa y ecléctica ambientación, un menú original, y diversión asegurada.

Cartagena es otro de los destinos con sitios para quedarse hasta altas horas: la Calle del Arsenal se presenta como la vía exclusiva del entretenimiento. Mientras que en las proximidades de la Torre del Reloj, una serie de bares se alinean frente a la muralla conformando la ruta de la salsa. Dónde Fidel, La Habana, Bazurto Social Club y Quiebra Canto, son algunas de las propuestas más auténticas de la noche local.

Después de una jornada de sol y playa, en San Andrés el programa continúa en los bares y discotecas del centro y de los propios all-inclusive.

EN ARUBA, ANIMARSE A LOS DEPORTES NÁUTICOS. 

Situada fuera del área de huracanes y dominada por una geografía árida, en Aruba siempre reina el sol y también los vientos alisios. Es precisamente esa característica que le permite consagrarse como un destino ideal para la práctica de deportes náuticos.

Windsurf y kitesurfing son las opciones más usuales: las playas Fisherman´s Huts y Andicuri constituyen los escenarios para estas actividades, mientras que Boca Grandi es ideal para los más experimentados.

A fines de junio, además, se realiza el Aruba Hi-Winds, una competencia de carreras de slalom y estilo libre.

Wariruri, en la vía que lleva al puente natural caído pasando los molinos de oro de Bushiribana, es la meca del bodysurfing y el surfing. Más allá, Dos Playas tiene olas más rápidas, superficiales y poderosas. En ambos sitios las olas rompen en la arena, no en las barreras de coral.

Otras actividades como el buceo, el kayak, la pesca y el parasailing también están disponibles, al igual que los paseos en catamarán o en submarino.

Destacamos dos propuestas que salen de lo convencional: sea trek, la caminata submarina que se hace sin necesidad de ser buzo; y el seabob, un vehículo de propulsión submarina que va por debajo del agua.

EN ST. BARTH, SENTIRSE COMO UN REY. 

Al no hallar tesoros sino tan solo un terreno yermo, ni Colón ni los colonizadores que llegaron con posterioridad demostraron interés por Saint Barthélemy. Quien tuvo más visión de futuro fue el magnate Rockefeller, quien en los años 50 compró unos terrenos. Ése fue el inicio de la escalada a la fama que culminó siendo un destino top del Caribe.

La regla aquí es conservar la exclusividad y la privacidad. Por eso, no existen grandes hoteles, sino pequeñas estructuras (con un promedio de 20 habitaciones), restaurantes de gran nivel y spas. También es frecuente alquilar villas de lujo, enmarcadas por la naturaleza y que miran al mar.

De puerto de paso y reabastecimiento a marina con yates de millonarios, la capital de la isla, Gustavia, supo atesorar el encanto de otros tiempos: su ejido urbano cuenta con sitios históricos bien mantenidos –mansiones coloniales y construcciones administrativas– jalonados con escaparates comerciales donde se levantan joyerías y tiendas de marcas internacionales. El paseo debe terminar en una terraza de algún café de moda para ver y dejarse ver por el resto de los visitantes.

La gastronomía, como no podía ser de otra manera, está a la altura de las circunstancias ofreciendo restaurantes de primer nivel, con varios exponentes de la cocina francesa.

EN TURKS AND CAICOS, CONOCER TODAS (O ALGUNAS) ISLAS.

El archipiélago de Turks and Caicos está conformado por 40 islas y cayos, de los cuales solo ocho están habitados, cada uno de ellos con una personalidad y un espíritu bien diferente. De manera que una de las posibles consignas es conocer varios, teniendo en cuenta que la mayoría se encuentra a 10/25 minutos de vuelos de Providenciales, la más turística. Y muchas están accesibles también por barco (operan ferries regulares desde North a Middle Caicos, dos islas caracterizadas por su ambiente apacible).

Providenciales alberga una amplia oferta de alojamiento y entretenimiento, aunque nunca veremos grandes aglomeraciones.

Grand Turk y Salt Cay despliegan algo de historia de esta parte del Caribe y, además, aseguran puro relax en la estadía, en un ambiente más rústico.

Middle Caicos y North Caicos se destacan por sus ambientes naturales: bosques exuberantes, cuevas y puntos donde ver flamencos.

South Caicos, en tanto, es el centro de la pesca por antonomasia, donde conseguir la mejor langosta y caracoles, protagonistas de varios platos en todas las islas.