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República Dominicana
¿Por qué este año deberías ir a Samaná?
Por Viajando Argentina   |  
14 de Noviembre de 2017

Si ya conocés Punta Cana y quedaste maravillado con sus playas, entonces deberías darle una chance a Samaná, en el norte de República Dominicana. Además de sol y playa, el destino cuenta con montañas, selva, saltos, cuevas y las más diversas propuestas para los amantes de la naturaleza y la aventura.

¿Ya estuviste en Punta Cana? Es momento de salir a conquistar otros enclaves de República Dominicana. Esta vez nos detuvimos en la provincia de Samaná y descubrimos una verdadera joya, especialmente para los espíritus inquietos que estén buscando algo más que playas de postal.

¿Por qué este año deberías irte a Samaná? Por todo esto:

-Porque es un destino con múltiples destinos. La regla básica de Samaná es que hay que salir a recorrer. Para tener una idea, la provincia cuenta con cinco destinos principales: El Limón, que es morada del salto homónimo; Las Galeras, de estilo rústico, con pequeños hoteles y espacios tranquilos; Las Terrenas, una ciudad turística con all inclusive y una oferta amplia de entretenimiento; Sánchez, un pueblo de pescadores; y Santa Bárbara de Samaná, la capital provincial.

-Porque podrás navegar por los manglares, caminar por cuevas y conocer petroglifos, adentrarte en el verde de la naturaleza para descubrir diversas especies de aves y terminar la jornada con unas horas de relax en alguna playa. Todo eso en un mismo día en el Parque Nacional Los Haitises, al que se accede por vía acuática desde Samaná en lancha rápida. Existen circuitos sencillos de dos horas de duración y propuestas orientadas a los aventureros de hasta cinco horas que permiten conocer las cuevas de la Arena, la Línea y del Ángel. Cabe la alternativa de tomar la excursión de día entero desde Samaná.

-Porque si buscás desafíos naturales, aquí los tendrás. Hacia el interior de la península de Samaná se revela el salto El Limón, otro sitio imperdible, sobre todo para quien guste del turismo aventura. Pero ese es el destino final de un recorrido entre montañas que alcanzan los 640 m. y surca senderos escarpados en medio de una vegetación tropical. El trayecto, que usualmente se hace a caballo, en mula o caminando, se denomina del Café. Como corolario de la aventura se despliega ante nuestros ojos una cascada de 40 m. que origina una piscina de agua fresca que invita a refrescarse.

-Porque no hay una sino varias playas para conocer. Cosón, bien al oeste, es la predilecta de los surfistas, pero también la ideal para disfrutar de una parrillada de mariscos luego del deporte. Hacia el este despunta Bonita, que hace honor a su nombre: tiene una parte de aguas calmas y otra más movida, donde se emplazan los hoteles. Las Terrenas completa la tríada en la zona, con su costa larga y mar tranquilo, especial para la práctica de esnórquel. Es muy recomendable ver caer el sol en este lugar.

-Porque también hay escondites secretos para disfrutar del mar. Playa Rincón es otro tesoro de invaluable belleza que se conserva en estado original. Sin un gran desarrollo hotelero, ostenta 2 km. de pequeñas playas rodeadas de naturaleza virgen. Se puede acceder por la carretera que la une con Samaná y Las Galeras, a caballo atravesando las montañas o por mar desde Las Galeras. Esta última playa es tranquila y morada de un acuario natural para el buceo recreativo. Además, cerca de allí está la playa Madama, solitaria y bella, a la que se accede por alguno de los dos senderos ecoturísticos. Otro paraíso de la zona es Frontón, aunque llegar hasta allí es algo complicado por la frondosa vegetación.

Para una travesía completa, entonces habrá que salir a navegar. La mayoría de los paseos son de día completo y combinan aventura en la naturaleza con relax en las playas. Por ejemplo, al sur, Cayo Levantado mide apenas 1 km² y conserva un paraíso perfecto de playas y vegetación. La travesía hasta este lugar se hace en lancha rápida. Incluso operan excursiones que combinan otros destinos cercanos, como Cayo Farola, perfecto para la práctica de buceo o esnórquel, actividad que también se practica durante el paseo en la bahía de Samaná.

-Porque podemos salir a tomar tragos, disfrutar de buenos platos y bailar hasta bien entrada la noche. El Pueblo de los Pescadores en Las Terrenas, en Las Galeras y también en el Malecón de la ciudad de Samaná surge una movida muy interesante para hacer un after beach.

Pescados y mariscos se sirven en los restaurantes de la zona, al igual que la piña colada. Uno de los platos típicos de la provincia es el pescado con coco.

-Porque también hay algo de historia… Si hacemos base en la ciudad de Santa Bárbara de Samaná, merece visitarse La Churcha, iglesia construida alrededor del 1860, a partir de fragmentos traídos de Inglaterra y ensamblados en Samaná. El otro destino imperdible es el pequeño museo de las ballenas, ideal para conocer algunos de los misterios de estas especies que visitan la costa dominicana.

La mejor forma de culminar la visita es darse una vuelta por el bulevar que serpentea frente a la bahía de Samaná y cuyo puente peatonal constituye una buena manera de apreciar los atractivos de la zona.

-Porque hasta allí también llegan las ballenas. Son las ballenas jorobadas que se dejan ver del 15 de enero al 15 de marzo, cuando arriban a la bahía para aparearse y cuidar a sus crías.

Los mamíferos arriban durante el invierno desde el Atlántico norte para disfrutar de las aguas cálidas. Después de dar a luz a los ballenatos regresan a las aguas del norte.

TIPS PARA EL VIAJERO

Ubicación: a 210 km. de Puerto Plata y a 245 km. de Santo Domingo, al nordeste de República Dominicana.

Cómo llegar: hay un vuelo chárter directo hasta Samaná.

Clima: durante el verano, la temperatura oscila entre 32ºC al mediodía y 21ºC al anochecer. Las temperaturas pueden bajar hasta un mínimo de 18ºC en invierno.

Electricidad: en República Dominicana los toma corrientes son de 110 voltios.

Moneda: peso dominicano (RD$).

Informes: www.godominicanrepublic.com